El desafío de la electromovilidad, fomentar su cadena de valor

Hace un par de décadas atrás, pocos hubieran apostado al actual crecimiento y penetración de las energías renovables no convencionales. Hoy día la Argentina ha logrado que dichas fuentes alcancen un 12% de su matriz energética. Este mismo fenómeno, puede extrapolarse en la actualidad con la movilidad eléctrica.

Si bien a nivel internacional aún es baja la participación de la electromovilidad, existe un fuerte impulso desde distintos sectores y gobiernos para apoyar el desarrollo de tecnologías de transporte cada vez más limpias y que brinden soluciones eficientes. Hoy la industria produce vehículos eléctricos, Scooter eléctricos, bicicletas eléctricas y monociclos eléctricos.

En este sentido, el gobierno argentino presentó en septiembre 2021 un proyecto para un plan de desarrollo de la movilidad en el transporte urbano. El esquema plantea avanzar lo más posible en la integración de componentes nacionales para la producción de buses eléctricos.

En este punto, es bien conocido que nuestro país, junto con Bolivia y Chile, cuentan con las mayores reservas de litio del planeta, la disponibilidad de este recurso debe potenciarse con el aprovechamiento del relativo desarrollo que posee nuestro país, a través del sistema nacional de ciencia y tecnología, liderado por organismos como el CONICET y el INTI, entre otros. Al respecto, cabe destacar que en febrero de 2021, la Fundación CONICET InnovaT convocó a la Mesa de Trabajo “Producción nacional de baterías de litio-ion para electromovilidad en transporte público”, en línea con promover la articulación tecnológica en torno a la agenda nacional de transición energética.

Jorge Cannataro, Director de Tehueltech, considera que la electromovilidad juega un papel fundamental para alcanzar las contribuciones nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, es por ello que a nivel regional se deben formular estrategias a largo plazo que contribuyan a alcanzar los compromisos asumidos para mitigar el calentamiento global y reducir sus efectos adversos. En particular, Argentina debe no solo impulsar la industrialización del litio, que con seguridad incrementará su demanda en un futuro cercano, sino que también es necesario fomentar toda la cadena de valor de la electromovilidad, desde las baterías de litio, pasando por los distintos componentes, los desarrollos digitales de soporte, infraestructura y certificaciones, entre muchos otros. En síntesis, el desarrollo de la electromovilidad será beneficioso tanto para la economía, para la generación de empleo y por supuesto, para el medioambiente

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