Entre los meses de mayo y junio de 2021 se aceleraron las acciones de diversos actores gubernamentales y privados con vistas a desarrollar la economía del hidrógeno en Argentina.
En los últimos años, el hidrógeno ha vuelto a estar en primera plana de la agenda mundial, un hecho significativo se remonta al año 2015, específicamente al 12 de diciembre de ese año, cuando los países miembros de Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) alcanzaron un Acuerdo para combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono, el denominado “Acuerdo de París”
Desde el protocolo de kyoto en 1997, y su compromiso para los países industrializados de limitar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pasando por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y sus 17 objetivos mundiales relacionados con los desafíos ambientales, políticos y económicos con que se enfrenta nuestro mundos, hasta llegar al Acuerdo de Paris, que busca mantener el aumento de la temperatura global promedio por debajo de los 2 °C por encima de los niveles preindustriales, los países han asumido contribuciones nacionales, que implican compromisos y metas para el cuidado del medio ambiente y la generación de energía limpias.
Los países deben crecer, principalmente los que se encuentran en vías de desarrollo y por ello, necesitarán mayor consumo de energía. La Agencia Internacional de Energía estima que en los próximos años los países incrementarán su demanda de energía en un 30%.
Entonces, el desafío es desacoplar la generación de energía y la emisión de gases efecto invernadero, producido principalmente por la quema de combustibles fósiles.
En este sentido, el hidrógeno satisface esa necesidad y otras de gran interés, y se ajusta perfectamente al sistema económico que nos rodea, al tener profundas similitudes con los combustibles fósiles.
El hidrógeno dentro del «vector energético» es un recurso renovable que hace posible su transporte y disponibilidad en lugares alejados de su producción, puede almacenarse en estado gaseoso o líquido y distribuirse a través de gasoductos. Asimismo, como fuente energética, el hidrógeno tiene dos puntos fuertes, por un lado, un: alto poder energético por peso, hasta tres veces superior a los combustibles fósiles y por el otro, en vez de dióxido de carbono —lo que emiten los combustibles fósiles— lanza a la atmósfera vapor de agua.
El hidrógeno recobró impulso en la agenda pública al más alto nivel, prueba de ello son una serie de encuentros y actividades entre la academia, el sistema científico tecnológico, el sector privado, distintos sectores políticos, legisladores, autoridades provinciales y ministerios nacionales, organizados por el Consejo Económico y Social de Presidencia de la Nación, que tienen por objetivo elaborar de una Estrategia Nacional Hidrógeno 2030 para la República Argentina.
Al mismo tiempo, Y-TEC, la empresa de desarrollo tecnológico surgida de la asociación entre YPF y CONICET, creó el Consorcio H2AR, viene generando un espacio de trabajo colaborativo entre empresas que permite innovar y promover el desarrollo de la cadena de valor del hidrógeno.
En la misma línea, los Ministerios de Producción y de Ciencia y Tecnología de la Nación, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial y diversos Institutos del CONICET se encuentran priorizando entre sus políticas el desarrollo de la economía del hidrogeno, al igual que distintas empresas públicas o sociedades de Estado, como YPF e IEASA.
Se estima que, en las próximas dos décadas, el ecosistema de producción de hidrógeno puede crear en la Argentina más de 50.000 nuevos empleos y exportaciones por 15.000 millones de dólares anuales.